panoramica

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martes, 1 de enero de 2013

Un fin de año diferente.

No se si os habéis enterado que el pasado día 21/12/2012 se acababa el mundo, seguro que si, porque algo dijeron en las noticias. El caso es que con más o menos coña la gente estaba medio acojonada por el asunto y yo para no ser menos pues me dije, si se va a acabar el mundo... que me pille de vacaciones, y eso hice el día 20 dejé de currar, si nos ibamos todos al pedo al menos que me pillara descansando ¿no?. Pues todo iba a suceder sobre las 11:00 horas minuto arriba, minuto abajo... y ¿que pasó?, pues lo que tenía que pasar, nada. Luego salieron los listillos diciendo que si los mayas no habían contado con los años bisiestos y cosas por el estilo, total que me hice unas cuentas de cabeza rápidas y deduje que en 2.000 años cada 4 un bisiesto, total que había un desfase de unos 500 días largos, con lo cual los mayas andan peor que nuestros convecinos canarios, ellos solo van 1 hora atrasados. Podéis estar tranquilos que al menos nos quedan casi dos años por delante.

Total que al día siguiente comprobé como la mayoría de los españoles que tengo una salud cojonuda, porque lo que es el gordo no me tocó, eso si, este año puedo decir que soy unos 140 € menos pobre ya que es lo que he recuperado. Pero hablando de salud, ese mismo día comprobé que tampoco es la cosa así, salí a entrenar para la San Silvestre y me dio un viaje el gemelo derecho que me dejó con la pata tiesa, después de gastarme los 20 € de la inscripción y a falta de algo más de una semana lo veía complicado el asunto.

A pesar del contratiempo el día 27 me fui a por mi camiseta con el dorsal, oyes y allí con el ambientillo atlético (nada que ver con el club de mi ciudad) parecía que me dolía menos. Me dieron consejos para mejorar y poder llegar al día 31 con opciones al menos de tomar la salida y mientras esperaba que me imprimieran el nombre en la camiseta, que una cosa es ser un corredor bueno y otra tener estilo y personalidad, el caso es que mientras esperaba me encontré con un tío majo donde los haiga que también me dio algún consejo, a los que os guste el deporte sabréis de sobra que es Chema Martínez, pero doy la información para los no deporte-adictos ni de sillon-ball. Por cierto cuando dicen que la tele engorda, eso es un mito, este hombre es delgado en la tele y en persona... más aún.


Llega el 31 el día D (de Diciembre) y la hora H... las 18:15, ahí estoy enfundado en las mallas térmicas forrado en camisetas, que hace una rasca del copón junto al Santiago Bernabeu templo de los merengues rodeado de 40.000 zumbaos como yo, que van a celebrar las últimas  horas del 2012 sufriendo la gota gorda, 10 km por delante, rodeado de pitufos, presos, super héroes, sanitarios reivindicativos, trabajadores de Telemadrid también a lo suyo, incluso un Indiana Jones con el esqueleto de un dinosaurio subido en un carro de una gran superficie (sin publicidades ya sabéis).


Yo salgo del último cajón, los de más de 60 minutos, o como es mi caso, sin marca registrada aún. Como voy solo, por aquello de mejor solo que mal acompañado, me voy haciendo hueco para salir lo más adelante posible, más que nada porque como uno es un profesional del tema para quitarse a los que solo van a divertirse, como yo, y salen andando directamente, como yo no, que cuando me pongo me pongo. Empiezo a desembarazarme de los bultos sospechosos por las aceras de la calle Serrano (por cierto que gozada poder disfrutar de las calles tan insignes de Madrid corriendo tranquilamente por ellas cuando siempre las vemos atestadas de coches). Aunque todo hasta ahora suene como una película de esas en las que todo sale según se espera, llega el km 2 y los dolores en la parte baja del gemelo empiezan, y como en aquella película conocida me digo "no hay dolor", y oyes que si que lo hay pero como veo que sigo adelantando al personal, pues como que se sobrelleva mejor. Acabamos Serrano, rodeamos la Puerta de Alcalá (la de la canción), la marea naranja deja atrás a la Cibeles. El Museo del Prado también lo dejamos atrás y en un abrir y cerrar de ojos (es metafórico, que alguno veo que lo piensa literalmente) estamos en la Estación de Atocha. De ahí enfilamos la Avda. Ciudad de Barcelona y el público de los alrededores empieza a ser más numeroso, pero el climax se cumple cuando al llegar al Puente de Vallecas entramos en casa (de la San Silvestre, y mía también que llevo ya más de 14 años adoptado), comienza lo más duro, lo más empinado, la Avda. de la Albufera 1 km y algo con un desnivel considerable, las fuerzas flaquean, el dolor en la pierna aumenta y por si fuera poco, se suma una ampolla en la planta del pie. Pero esa gente que nos rodea, nos corea, nos anima y que siente la carrera como propia elevan el ánimo de todos y continuamos la marcha acercandonos y llevandonos en volandas hasta el final.

Después de los infortunios durante la preparación de la carrera, de lo contratiempos en la misma, y a pesar de la poca preparación que al final he llevado, el año que viene no saldré en el último cajón. He corrido los 10,33 km que no son 10 son más por debajo de la hora, consiguiendo un meritorio puesto 18.604 del total de los 40.000.



En definitiva lo he pasado genial, se lo recomiendo a todo el mundo. A mi que me gusta el deporte y la he visto desde la grada 13 años y siempre me ha parecido IM-PRE-SIO-NAN-TE, este año que la he vivido y sufrido desde dentro, eso se me queda corto... DESCOMUNAL me parece mas correcto, por el recorrido, por la gente de mi barrio y el sentimiento que tiene después de 48 años de historia.


FELIZ 2013 PARA TOD@S Y SI DIOS QUIERE Y LAS FUERZAS ME LO PERMITEN, REPETIRÉ PORQUE ESTA CARRERA EN CADA EDICIÓN OFRECE UN FIN DE AÑO DIFERENTE.



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