panoramica

panoramica

miércoles, 6 de mayo de 2015

Turismo rural.

Últimamente con eso de estar desempleado no paro de tener ocupaciones que me impiden sentarme a escribir en el blog. Es por este motivo que hoy he decidido hacer un "kit-kat" para hablaros sobre ese fenómeno que ha cobrado un encumbramiento desbordante en los últimos años. 

Si amig@s hoy quiero hablar del turismo rural, en esta sociedad urbanita en la que lo más verde que vemos es el césped de los campos de fútbol... y eso por la televisión que no está la cosa para gastarse 60 € cada fin de semana para poder ir al estadio en vivo. Para poder disfrutar de un parque en condiciones y no de uno que sirva como retrete canino, como mínimo hay que ir en coche y si tienes suerte aparcar, o eso o ir al campo, y con lo que crecen las ciudades cada vez esto último pilla más lejos, tanto que a veces da pereza y te quedas en casa con tal de no aguantar un atasco para salir, y otro para volver.

Como se ha dicho siempre que o renovarse o morir, ha habído gente avispada que ha dicho... tengo una casa que no utilizo en el pueblo, la arreglo un poco y la alquilo por fines de semana, así el que no tenga pueblo puede disfrutar de  uno, aunque no sea propio. De ahí nació el concepto del turismo rural, lo que toda la vida ha sido ir al pueblo pero sin ser el propio del que proviene tu familia.

Te pones a buscar un sitio donde pasar un fin de semana, a ser posible largo y los problemas empiezan nada más tener la idea con un grupo de amigos, ¿por donde miramos? ¿queremos con piscina? ¿que tenga wifi? ¿que esté fuera del pueblo o no mucho? y así infinidad de dudas. Si es difícil llegar a un acuerdo entre dos, imaginaros lo que es llegar a un acuerdo entre nueve. Que digo yo, toda la vida la gente ha ido al pueblo y no ha tenido tantas comodidades, salvo que fueran de la familia adinerada del municipio en cuestión.

Una vez localizado el destino con todos los extras deseados, llega otro momento importante, preparar el menú para cada día de estancia... una vez hecho esto se redacta una lista de cosas para comprar que en nuestro caso parece un pedido del banco de alimentos por las cantidades ingentes de alimentos a adquirir, (para los de la L.O.G.S.E. muchísima comida para estar todo el día comiendo a cascoporro). Si amigos, a una casa rural no se va a hacer turismo, ni a integrarse con los paisanos del lugar, a lo más que se llega es a ver algún castillo, laguna o monumento cercano y por lo demás, el resto del tiempo se destina a comer y beber como si se fuera a acabar el mundo, (tomese como claro ejemplo de lo mencionado la fotografía de la derecha que muestra más de 150 cm de tikets de compra de una de las ultimas escapadas realizadas por un grupo de amigos y un servidor).

Después de hacer la compra un par de días antes de la partida, llega otro momento complicado, como puñetas meter todo lo comprado en tres coches junto con las personas que van a ingerir todo lo adquirido más sus correspondientes vestimentas. Se han dado casos de gente que ha tenido que contactar con alguna empresa logística para rentabilizar espacios, con el fin de conseguir transportar todo sin necesidad de alquilar un remolque.

Una vez conseguido este difícil objetivo, te pones en marcha con la mente puesta en disfrutar esos días que tanto esfuerzo ha costado programar. Si no tienes algo de atasco para salir de Madrid la cosa ya empieza sin gracia, con lo cual siempre pillamos atasco porque lo hagas como lo hagas, al final te pones de acuerdo con mogollón de gente que ha pensado exactamente igual que tu.

Cuando llegas al destino y el propietario te enseña "tu nueva casa", empieza la operación desembarco de Normandía, estás sacando cosas del maletero durante un tiempo que se te hace eterno, así que entre el esfuerzo de la descarga, el desgaste neuronal pensando donde colocar las cantidades ingentes de vituallas, el reparto de habitaciones y demás nimiedades... tienes una sed y un hambre que no es normal, con lo cual empiezas a beber cerveza y como la cerveza hay que acompañarla con algo sólido, la cosa es que te preparas un piscolabis de aupa para celebrar que has llegado y que lo vas a pasar genial... comiendo y bebiendo a cascoporro.

El día de la barbacoa es el momento culminante, casi diría yo el único objetivo de la "congregación amigueril". No hay escapada rural que no tenga un ritual culinario como ese. El día comienza madrugando poco y desayunando como si se fuera a acabar el mundo, como siempre, al poco rato como hay que empezar a preparar el fuego porque las brasas tienen que estar en el punto correcto a la hora de comer, que esa hora es... cualquiera, porque mientras empiezas a preparar el fuego sacas unas cervezas y algo de picar. Entre que tira y no tira, que si sopla por aquí, mete más fuego por este lado y decisiones totalmente vitales para el ritual que se va a celebrar, los integrantes del equipo de cocina seguimos trincando cervezas, no por vicio ni por alcoholismo, simplemente es porque el humo reseca las gargantas.

A eso de la hora de comer, ya tenemos las brasas en su punto álgido y nos liamos a poner en la parrilla las vituallas típicas, panceta, chorizo, butifarras, chorizo picante para los más valientes, morcilla, incluso un costillar, como se puede apreciar todo, todo bajo en calorías, no vaya a ser que alguno de los asistentes tenga la mala suerte de engordar por cuatro chuminaditas. Al llevarlo a la mesa para bendecir los alimentos, ya hartos te cervezas nos pasamos al vino... siempre se ha dicho que con pan y vino se anda el camino, pues eso mismo es lo que tenemos que hacer después de comernos todo... salir y andar para poder seguir respirando y no fallecer.

Aunque no lo parezca, en estas quedadas no todo es comer, también se duerme aunque sea poco, incluso se juega a cosas. Nosotros tenemos varias secciones, la sección viciosa que juega a las cartas, la sección infantil que juega al fútbol... a veces los padres intentamos de la manera menos ridícula posible jugar también, pero como es de entender la mayoría de las veces no lo conseguimos así que nos vamos a tomar un "whiskito" para desengrasar. Cuando los niños se cansan del balón y los padres de las cartas, pasamos a otra parte donde en el caso de los niños con su inocencia, y en el caso de otros por exceso de bebercio nos pegamos buenas risas... una WII no puede faltar en estas escapadas, ya sea cantando o bailando (por llamarlo de alguna manera) todos sacamos de nuestro interior al Michael Jackson que llevamos dentro, y nos creemos capaces de llegar a los agudos más altos, incluso hacer el moonwalker, digo nos creemos porque siempre alguno lo graba en vídeo y ahí es cuando más nos reímos.

Como se puede apreciar, una escapada rural no es ni más ni menos que una excusa como podría ser cualquier otra para escaparte con unos amigos, salir de la rutina, ir a  un pueblo donde no te conoce nadie y donde posiblemente no vayas a volver, con el único fin de comer y beber a cascoporro como si se fuera o fuese a acabar el mundo, aún a sabiendas de que eso no va a suceder.

Salu2.

No hay comentarios:

Publicar un comentario